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Copago y Odontología en la sanidad pública

Nuestro sistema sanitario está valorado como uno de los mejores del mundo. El hecho de que la sanidad pública española sea universal y gratuita es uno de los pilares básicos del Estado de Bienestar en el que vivimos. Ahora bien, estamos viendo cómo cada vez el gasto que la sanidad le supone a las comunidades autónomas crece de manera exponencial y las dificultades por las que pasan los gobiernos autonómicos para poder mantener los servicios sanitarios, sin que se resienta demasiado el ciudadano, son muchas. Por otro lado, el Gobierno cada vez transfiere más competencias a las comunidades autónomas. Competencias que a su vez acarrean un gasto que no se termina de ver plasmado en las arcas autonómicas cuando toca que el Gobierno reparta lo correspondiente a cada una para que puedan hacer frente todo. A su vez, los requerimientos en la sanidad cada vez son más altos; la nueva tecnología necesaria supera con creces lo que podamos imaginar que cuesta, el número de pacientes cada vez es mayor, el gasto corriente aumenta cada día más y los pacientes no valoran el enorme esfuerzo económico que le supone a la administración el hecho de que se hagan, en ocasiones, demasiadas visitas continuadas e indiscriminadas.

Debido a todo esto, ciertos tratamientos, como los odontológicos, no están incluidos en lo que llamamos “sanidad pública”. Siempre se recurre a que el coste de que la sanidad pública ofertase, también, tratamientos odontológicos sería demasiado elevado como para poder mantenerlo. En cierto modo puede ser que este argumento pueda ser válido, pero aferrándose a eso se está obviando que la odontología también es salud. Cuando existe un problema bucodental aparecen trastornos alimenticios, dolores intensos de cabeza, insomnio, mal humor, disminución de atención a las tareas a realizar, etc. ¿Acaso lo que afecta a la boca no es importante? Os aseguro que lo es, y mucho.

Es importante empezar a tomar medidas drásticas para poder mantener nuestro sistema de salud y conseguir que siga evolucionando hasta el punto de que lleguemos a ver cómo las listas de espera se reducen en gran medida, cómo tenemos los mejores equipos y la mejor tecnología, cómo el número de médicos aumenta considerablemente para poder cubrir todas las necesidades de la población y cómo  hasta los tratamientos odontológicos básicos, como la obturación de caries y las endodoncias, quedan cubiertos.

¿Qué medidas hace falta tomar? No seré yo el que asegure que un remedio en concreto puede ser la panacea para paliar el déficit de la sanidad pública, pero sí que me puedo aventurar a decir lo que creo que sería de gran ayuda para que no sólo se pudiese mantener, sino que pudiese seguir evolucionando para bien.

En primer lugar,  los españoles debemos concienciarnos de que el mejor tratamiento es el que no se lleva a cabo. Para ello, la mejor herramienta de la cual disponemos es la prevención primaria; algo habitualmente ignorado y dejado en el baúl de los recuerdos per saecula saeculorum. Es necesario llevar a cabo un mayor número de campañas preventivas de enfermedades e inculcarlo desde la infancia. Los tratamientos que menos hacen resentirse a las arcas públicas son, como expresé anteriormente, los que no se realizan.

En segundo lugar, es necesario que el Estado inyecte más dinero a las Autonomías. Es imprescindible que las comunidades autónomas dispongan de más liquidez para poder hacer frente a todas las competencias transferidas. Para ello, se deberá ahorrar en gasto superfluo tanto por parte del Gobierno central como de los autonómicos.

En tercer lugar, las enfermeras deberían cobrar más protagonismo y evitar que ciertas cosas las hiciesen los médicos. Además, hay mucha carga administrativa que ralentiza el trabajo y provoca que las listas de espera sigan creciendo de manera exponencial.

Finalmente, algo que creo que debería estudiarse es el método de copago como forma de desincentivo ante el abuso que, en muchas ocasiones, se hace de la sanidad pública. Somos el país de la UE-15 (los 15 países con un nivel de desarrollo similar al nuestro en la Unión Europea) que mayor promedio de visitas médicas por habitante tiene. No es casualidad que la sanidad pública sea gratuita y que este hecho se dé. Cuando uno no tiene la sensación de que aquello que utiliza cuesta mucho dinero, inconscientemente abusa de ello e incluso no lo toma lo suficientemente en serio (visitas programadas a las que no se acude, interrupción de un tratamiento por dejadez…) provocando que el gasto final sea mayor. Es por ello que sería interesante estudiar el aplicar un sistema de copago, donde la cantidad que el paciente tuviese que abonar no fuese elevada y que inconscientemente generase ese compromiso que hace falta para que, entre todos, consigamos hacer que todo funcione mejor. Además, esto ayudaría a que se pudiesen incluir más tratamientos, tales como los odontológicos, dentro del sistema de salud.

Así pues, parece que es momento de que la sociedad se replantee si estamos yendo por el camino adecuado o si, por el contrario, estamos abusando del sistema exprimiéndolo hasta el extremo de que podamos hacerlo quebrar definitivamente. Es el momento de que empecemos a debatir con seriedad y de que decidamos si un modelo nuevo es necesario. El debate está servido.

3 Responses to “Copago y Odontología en la sanidad pública”

  1. Wilmer dice:

    DR. Muy buenas tardes.
    Tengo el primer molar del lado derecho del maxilar inferior agujereado, debido a que se salió la amalgama cuando comía un “tofee”, pero dejé pasar tiempo y ahora se ha vuelto sensible parece que es la raíz. Y resulta que el lado derecho del cuello (como si fueran los ganglios) pasando por la zona del hombro derecho, el brazo y pasando la mitad del antebrazo derecho, lo tengo como adormecido e incómodo. He mantenido la higiene.
    ¿Qué puede estar pasando? Gracias.

    • Ángel Mínguez Cervera dice:

      Estimado Wilmer,

      te recomienod que vayas urgentemente al hospital y le cuentes esto a tu médico. Deberías ir a urgencias ya que lo que cuentas parece grave. Como poder estar relacionado puede estarlo, pero parece que hay algo que va más allá de una caída de amalgama. Te agradecería que volvieses a contarnos qué es lo que te sucedía al final. Un saludo.

  2. David dice:

    Si no lo entendí mal cuando estuve viviendo allí, en Alemania todo lo que sea tratamiento dental básico (no puramente estético) está incluído en la seguridad social, pero con una condición: hacer una revisión anual.

    Si fallas a esta revisión, pierdes tu derecho.

    Me parece una forma fantástica de fomentar la prevención.

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