Estas son mis últimas palabras como presidente de una de las mejores organizaciones que he conocido hasta la fecha.
Puedo asegurar que AVEU es una de las mejores organizaciones no por sus siglas, su ideología, sus recursos o su estructura. AVEU es la mejor organización porque tiene a la mejor gente, y esa gente sois vosotros.
Me vais a permitir, que antes de pasar a dar mi enhorabuena a la persona que va a encabezar a partir de ahora el proyecto que hace 2 años algunos de nosotros emprendimos, tenga unas palabras de agradeicmiento para aquellos que han estado conmigo y han vivido tantos y tantos momentos que difícilmente voy a ser capaz de olvidar.
Hace dos años, tras una situación muy complicada, algunos de nosotros decidimos dar un paso al frente y crear una organizacion que representase una serie de valores y principios con los cuales nos sentíamos indentificados. Hace dos años, nos armamos de valor y de ganas de invertir parte de nuestro tiempo en un proyecto que considerábamos era necesario para la comunidad universitaria.
Desde entonces, muchos han sido los momentos que jamás voy a ser capaz de olvidar porque han marcado lo que soy a día de hoy.
Querría no dar nombres, porque seguro que me dejaría a muchísimos, pero me es inevitable recordar con especial cariño a personas como José Luis Estellés, que dejó mucho por este proyecto; Montse Ferrandis, que tuvo que trasladarse a otra universidad y no pudo continuar; Victoria Hurtado, que la quiero con locura por ser leal, trabajadora y amiga; José Manuel Llavero, que aunque pareciese que a veces no estaba ahí siempre lo ha estado; José Manuel Molins, que ha estado a mi lado siempre; Sandra Montaner, a la que he apreciado muchísimo y espero poder recuperar algún día; Ricardo Menoyo, Carlos Cerezo y Mireia Puchades, que siempre aparecen cuando hacen falta; Víctor Cervera, a quien le he cogido un cariño especial y considero que es una persona que llegará adonde se proponga por su gran valía; Miguel Lorente, que ha sido un pilar fundamental para mí este año; Alejandro Gómez, a quien le va a tocar trabajar mucho este año y que sabe que cuenta con mi total apoyo; Carlos Jiménez, que fue un gran apoyo en los inicios; Cristóbal Galve y Damián Lucas, que han tenido que lidiar con situaciones muy desagradables en su facultad; a Christian Ivorra, que fácil no lo tiene pero que seguro que hará las cosas de la mejor manera posible; Sara Soriano que apareció de repente y que trajo alegría con ella; Marcos García, que tiene un potencial muy grande por descubrir; Carmina Segura, que ahora está muy liada pero que no me olvido de ella; Manu, Mariam, Marisa y Mari Carmen, que aunque a excepción de Marisa no sois de la UV, habéis echado una mano siempre que se os ha necesitado; y a tantos y tantos otros que no nombro y que han aportado todo lo que han podido contribuyendo, de una manera totalmente desinteresada, a hacer esta asociación lo grande que es ahora.
Pero perdonadme si me centro más en dos personas. No podía irme tranquilo hoy sin dedicarles especialmente unas palabras de cariño y agradecimiento a Víctor Soriano y a Raquel Espinosa. Ellos han sido mis manos derecha e izquierda, las personas que me han sacado de más apuros, las personas más leales que podría haber tenido, las personas que siempre me han respondido cuando lo he necesitado y que, pese a no estar muchas veces de acuerdo, han respetado las decisiones que he tomado.
Raquel, agradezco todo el tiempo que le has dedicado a esto. Siento que en parte por mi culpa, hayas dispuesto de prácticamente nada de tiempo para ti al margen de lo que sucediese dentro de AVEU. Gracias por cargarte a la espalda el trabajo sucio que nadie es capaz de apreciar pero que tan importante era hacer para poder mantener el ritmo de trabajo que hemos mantenido y que ha acabado convirtiéndonos en lo que somos.
Víctor, has sido mi más leal y fiel consejero y amigo. Te llevaría conmigo a cualquier parte y sabría que no me equivocaría con la elección de llevarte a ti y no a otro. Has sido mi mano derecha y lo seguirás siendo siempre que tú quieras. Siento mucho si alguna vez te he decepcionado, sabes que no ha sido mi intención hacerte daño nunca. Prácticamente siempre que he tomado una decisión la he consultado contigo, y si no lo he hecho por cualquier razón, la he tomado pensando en lo mejor para todos. Has trabajado muchísimo y dejado de lado muchas cosas por un proyecto que te era indiferente solamente porque te lo pedía yo. Siempre voy a recordar esto.
Compañeros y amigos, os prometo que nunca olvidaré los momentos que hemos pasado juntos; los llantos, las risas, las horas interminables de trabajo, las discusiones, las reconciliaciones, las anécdotas, las barras libres existosas y las fallidas, los errores cometidos, las horas sin dormir, el ajetreo constante con la prensa y los medios de comunicación… En definitiva, todo lo que he aprendido gracias a que me habéis dado el privilegio de trabajar con vosotros.
He ganado mucho más que compañeros, he ganado amigos. Amigos a los que confiaría prácticamente todo porque sé que no me fallarían. Os agradezco de corazón todo lo que me habéis permitido vivir a vuestro lado.
En muchas ocasiones os he dicho hasta luego, nos vemos, hasta pronto… Esta vez me toca decir adiós; mi viaje en AVEU llega a su fin. Me voy triste, porque AVEU lo siento como parte de mi vida, pero feliz porque sé que lo dejo en buenas manos.
Miguel, yo lo he dado todo por esta casa que espero que ahora hagas tuya, pero te puedo asegurar que he recibido por lo menos tanto como he dado, y eso es una de las cosas más gratificantes que me ha pasado jamás.
Sé que has hecho un gran equipo y que entre todos vais a hacer crecer todavía más esta asociación. Estaré vigilándote desde la retaguardia para que así sea. Puedes contar conmigo en cualquier momento para cualquier cosa.
Si me permites la osadía, querría darte un único consejo. Cuando uno tiene que tomar decisiones a veces acierta y a veces se equivoca. Si cuando las tomas lo haces pensando en todos y cada uno de los que están contigo y no en ti, aunque te equivoques, siempre acertarás.
Termino reiterando que hemos creado un equipo imparable y que me llevo a los mejores amigos que podría querer. Espero que esta amistad dure para siempre y que el equipo no deje nunca de crecer, porque si así lo procuramos habremos conseguido algo mucho más grande de lo que imaginé el día que estampé mi firma en el acta fundacional de esta organización, y es crear una amistad tan fuerte que no acabe, ni mucho menos, tras la última palabra de este discurso, sino que dure para siempre.
Gracias y mucho ánimo Maik.